lunes, 18 de mayo de 2009

Ataque químico a Halabja

Ataque químico a Halabja
El ataque químico a Halabja fue una serie de incidentes militares ocurridos entre el 16 de marzo y el 19 de marzo de 1988, en el contexto de la Guerra Irán-Iraq, cuando fuerzas iraquíes utilizaron armas químicas contra la localidad kurdo-iraquí de Halabja causando gran mortandad entre la población civil. Se estima que por lo menos 5000 personas murieron en el ataque.
El Ataque
Práctiamente todos los testimonios actuales del incidente apuntan a que Iraq fue el responsable de los ataques con gas nervioso contra la ciudad de Halabja, controlada en esos momentos por tropas iraníes y guerrillas kurdas aliadas con Teherán. El ataque comenzó en la tarde del 16 de marzo de 1988, cuando un grupo de ocho aviones comenzó a arrojar bombas químicas, y se extendió a lo largo de toda la noche con agentes múltiples como el gas mostaza y los gases nerviosos sarín, tabun y VX, entre otras sustancias.
Controversias
La masacre de Halabja no levantó protestas de la comunidad internacional por aquellas fechas. Iraq era entonces un buen aliado de los Estados Unidos y se hizo circular la versión de que las muertes se habían producido accidentalmente cuando los ocupantes iraníes manejaban agentes químicos, según consta en documentos desclasificados del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Al terminar la guerra y deteriorarse las relaciones de Iraq con el resto del mundo, comenzaron las acusaciones contra este país. Fue el informe de Pascal Zanders, del Proyecto de Guerra Química y Biológica en el Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPRI) quien concluyó por primera vez que el culpable de los ataques había sido Iraq y no Irán.
Los agentes químicos fueron manufacturados en Iraq con tecnología y sustancias precursoras procedentes de numerosas naciones occidentales entre las que cabe destacar Estados Unidos y Alemania aunque también India, Singapur y España. Según el Informe Riegle del Senado estadounidense, estos países habían suministrado a Iraq inteligencia satelitaria, helicópteros de dispersión de agentes químicos y hasta 60 toneladas de dimetil metilfosfonato, un precursor para venenos nerviosos, a través de una empresa de Nashville. Además, se ha sugerido repetidamente que Donald Rumsfeld –en aquella época enviado especial de Reagan para el Oriente Medio– dio su visto bueno al uso de armas químicas contra el enemigo común iraní. Por todo ello, se tardó años en establecer la verdadera responsabilidad sobre el incidente pese a que en aquellos momentos las tropas iraquíes desarrollaban un amplio ataque sobre el sector conocido como la Ofensiva de Al-Anfal.

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